Bogotono
En un juego con el Pantone, ese famoso sistema de clasificación de colores, y la memoria musical de Bogotá, este portafolio revisita diferentes objetos anodinos pero muy autóctonos de la capital para hallar tanto sus secretas mitologías como la particular tonalidad que los recubre.
POR José Enrique Plata Manjarrés
Fotografías de David Caneva Akle
Café panelita

El uso de diminutivos parece hacer parte de la construcción de identidad en el léxico de los bogotanos. Es costumbre utilizarlos, por ejemplo, para solicitar una taza pequeña de café, un “cafecito” o un “tintico”. De esta misma forma surgen las “panelitas”, bocados de panela, leche y especias que se venden por unidad o en paquetitos. Es parte de esa cotidianidad de las pequeñas cosas que en las voces de Las Chicas del Can resuena en la cabeza. Por algo, “las pequeñas cosas de todos los días son aquellas que tiene la vida”.

Negro chaqueta metalera

Es imposible pensar en una ciudad como Bogotá sin los sonidos densos y transgresores que han forjado el camino de generaciones escépticas. Es por eso que estas tienen ritos de iniciación, comunión y fervor con el sonido del metal, que hace parte de la vida de miles de personas. Desde la década de 1980 esta cofradía se mimetiza entre los habitantes de la ciudad. A pesar de la bruma nocturna, es posible distinguirlos por sus chaquetas negras y prendas oscuras con taches, sobre todo en zonas como el centro, Kennedy o Chapinero, que son escenarios de su aparición. Este negro concentra años de escucha, que pasan por Iron Maiden, Metallica, Megadeth, Black Sabbath, Cradle of Filth, las bandas escandinavas y, sin lugar a dudas, los representantes locales de estos sonidos extremos. Entre ellos Darkness, Neurosis Inc., Agony y una lista larga que requiere un capítulo aparte en la historia cultural y social de la ciudad. Por algo la canción “Metalero” (1989), de la agrupación Darkness, sigue viva. Si algo tiene claro Bogotá es que aquí somos metaleros y no vamos a cambiar de religión. Por favor, no insista. Metaleros fueron nuestros padres y metaleros serán nuestros hijos.

Morado botilito chino

Desde hace varios años el planeta entero es el principal cliente de China. La verdadera globalización está en encontrar las mismas cosas con sello chino en mercados de todas partes. No es un fantasma el que recorre Europa. Son los contenedores de mercancías chinas los que la atraviesan y llevan así la filosofía comercial extrema: abastecer al mundo tanto de lo que necesita como de lo que no. Las ideas y fundamentos culturales se demoran en llegar de un lado a otro, mientras el botilito morado chino escapa a cualquier teoría sobre lo contemporáneo. Se puede encontrar en Lima, Ciudad de México, París, Berlín, Madrid, Roma o Bruselas. En Bogotá, el envase morado está en tiendas del centro, sur, norte, oriente y occidente de la ciudad. Tiene hermanos y primos de otros colores, pero este se destaca por su elegancia, emulando los hábitos sacerdotales en tiempo de Adviento o Cuaresma. El botilito es incluyente en forma y color. No tiene reparos y acompaña a todo tipo de personas. Heterosexuales, homosexuales, personas no binarias, cisgénero, defensores del lenguaje inclusivo y hasta detractores suyos han usado el botilito morado fabricado en el país asiático. El recipiente se acomoda a toda necesidad y es gratamente acogido en su púrpura traslúcido. Es como un riddim jamaiquino que se repite en serie, en una pista musical sin voz.

Rosado manto Divino Niño

Divino Niño, ven, cuídame.
Ya no me queda más qué hacer,
Divino Niño, protégeme,
que encomendarme a tu parecer.
Hoy no quiero hablar,
tengo ganas de gritar.
Y a la gente despertar o besar.
De una vez bostezar o bailar,
tantas auras para recordar que no quería ver,
pero me hicieron reír.
Así cantaba Ultrágeno, banda de rock industrial bogotano, en 1998, como reflejo de una ciudad cuya esquizofrenia es parte de su formación. Eso y el buscar la religión para encontrar respuestas a aquello que no cambiará prontamente. El rosa del manto que cubre la imagen del Divino Niño, que llegó a Bogotá en 1935, simboliza la esperanza de la gente, que invierte su fe en la figura del Niño y lo integra a sus creencias.
Esta figura tiene un santuario propio en el barrio Veinte de Julio de la capital colombiana. Por décadas dicho barrio se ha encargado de ser el centro del culto de este personaje titular de milagros, novenas y devocionarios. No en vano el país lo venera completamente y la sentencia que lo acompaña ,“Yo reinaré”, está en la médula de la fe nacional.

Gris volante

Dicen que el papel aguanta todo y los populares volantes publicitarios son muestra de ello. Estos impresos de tono grisáceo son lo más barato que ofrece la industria gráfica a una o dos tintas para hacerle publicidad a un negocio.
En las calles del centro o Chapinero aún hay quienes trabajan repartiendo volantes de adivinos, pitonisas, prostíbulos, cabinas de proyección de cine porno, ayudas sexuales, masajistas descomplicadas, préstamos, solución al fracaso, suerte en los negocios, triunfo en los juegos de azar, amarres de amor, alejamiento de intrusos y cuanto malabar existe en el rebusque bogotano. Prometen regresar al ser amado en siete días, convertir a cualquier interesado en técnico de reparación de celulares o bachiller en tres meses, o satisfacer ansias tibias de animal. Y, por lo general, se ofrece solución a imposibles sin garantía ni devolución de su dinero.
Se trata realmente de una estrategia comercial no convencional, no consultada en agencias de mercadeo o medios. Utilizada exclusivamente en barrios populares, una actividad chabacana que, no obstante, es bastante eficaz. Y tan difundida como dice el grupo de rap bogotano Crack Family en su canción “Más que un cuento de hadas”: “Producto de la calle y sus filas, / acosado por la vida quise cambiar situaciones, / la fuerza es mi familia. / El que respuestas daría alivio les brindaría, / la solución ante acciones que nos afligían”.

* Le extiendo mis agradecimientos a Rolando Pimentel, quien coordinó, gestionó y produjo editorialmente el Bogotono, libro del cual fueron seleccionados estos fragmentos. Igualmente gracias al equipo de Estratégica Visual.
ACERCA DEL AUTOR
Especialista en periodismo y generación de contenidos alrededor de la cultura en televisión, radio, prensa e internet. Tiene trabajos desarrollados en Colombia, Alemania, Estados Unidos, España, México, Perú y Venezuela. Aglutinador de ánimos latinoamericanos.